Una vez más, el cielo se nubla. Hay algo en mis ojos...es como agua salada...lagrimas! Sí, son lágrimas queriendo salir. Pero esta vez les gano, y no las dejo salir. Me prometí a mi misma no derramar lágrimas sin motivo. Y aunque mi parte más depresiva, rencorosa, y fantaseosa QUIERA LLORAR UN MAR ENTERO; no, basta, se acabó. Si tanto me jacto de ser realista, bueno, ahora voy a lidiar con esto. Aún con el pecho vacío, me propongo continuar sin preguntarme ¿qué hubiera pasado? No más incertidumbres. Vivo el presente. Nada más importa.