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Mostrando entradas de agosto 2, 2012

Espejito, espejito...

 Mi dueña se casó con un Rey que era viuda. Eran muy compañeros y amorosos entre ellos. Paseaban por el bosque, recogían manzanas juntos y conocían a las personas del castillo. Algunas veces, yo iba con ellos; aunque como tengo el poder de la predicción, siempre sabía el fin de los recorridos.  El Rey tenía una hija llamada Blancanieves. La muy traviesa era hermosa. Mi Reina siempre lo decía.  Un día, Blancanieves discutió con su padre. Se enojó con él porque no la había dejado deambular pasadas las seis de la tarde, ya que de noche eran peligrosos los alrededores del castillo. Pero la niña se escapó sin hacerle caso a su padre.  Yo veía todo, porque soy mágico. Mis poderes me permitieron seguir de cerca a Blancanieves y averiguar su paradero.  Luego de haber corrido como un ave libre, se detuvo frente a una casa que pertenecía a siete enanitos de nombres muy divertidos.  En ese momento, creí que se pondría a jugar y reír con sus nuevos amigos, cuando...

Fue luna llena

 Jamás olvidaré aquella tarde nublada de mayo.  Era un día como cualquier otro. Había trabajado toda la mañana y me encontraba sola en mi hogar. Decidí tomar un descanso, para lo que apagué el televisor y me dirigí a mi habitación. Subí las escaleras, y mientras caminaba por el pasillo del segundo piso, escuché un ruido del cuarto de huéspedes. Me sorprendí, porque era similar al ladrido de un perro. Y yo no tengo ningún tipo de mascota.  Con el objetivo de resolver el misterio, agarré un bate de béisbol que estaba en el paragüero y caminé lentamente hacia la habitación. En ese momento lamentaba vivir sola y me sentías muy desprotegida.  A medida que avanzaba, aumentaba la incógnita y la presión de no saber con qué iba a encontrarme. Se me vinieron a la mente escenas de películas de hombres lobos y mujeres asesinadas. Un gruñido respiraba detrás mío. Mis manos comenzaron a sudar y el resto de mi cuerpo temblaba. Algo sostuvo mi cabello queriendo agarrarme el ...