Los cambios drásticos en las personas, nos desconcertan de la peor manera existente. Estar en una buena relación con alguien y que de repente el desinterés los invada, es terrible! Deja de tener sentido hasta la más mínima charla. Cambia el valor de las experiencias vividas y los recuerdos se vuelven dudosos. Todo empieza a ser normal, común, y ya no hay excepcionalidad. Sólo quiero que las cosas estén como a mi me gustan. Que cada uno haga y piense lo que quiera. En mi opinión, debemos valorar más a la persona que tenemos al lado. Asombrarnos más con las pequeñeces que se nos cruzan en nuestro camino. Reconocer un aroma, una forma, un rayo de sol. Desear aire, treparse a un árbol, compartir la vida. Escuchar una linda melodía, ver la lluvia caer, pensar en ese alguien. Aunque vivo en el mundo real -ese que todos alguna vez dejamos de lado- y sé que las determinadas y determinantes situaciones de la vida, a veces nos obligan a cambiar. Así, sin preguntar, de repente apa...