Cuando nada podía ponerse peor, recibí noticias tuyas. Eran buenas. Quise y quiero estar felíz por tu bienestar, y así obtener el mío; pero no puedo. Nada de lo que hago te aleja. Ni siquiera ocupando mi mente con un libro, una película, amigos, actividades, deportes; nada. No me encuentro nada. No encuentro nada.