Un día de buen humor puede brindar muchas cosas lindas, buenas, gentileza. Pero en igual cantidad puede generar vómitos de ternura. Hay que tenerles cuidado y respeto tanto al buen humor como al mal humor porque en ambos podemos tomar decisiones o expresarnos de una manera que cuando nos encontremos en el humor inverso al que llevamos al momento de accionar, nos vamos a sentir descolocados o desencontrados con determinado tipo de sentimiento. Hoy tuve un día de buen humor originado en el simple hecho de comprarme zapatos, y por otro lado de haber tenido la posibilidad de comenzar una nueva etapa llena de oportunidades para hacer o avanzar en algo que por el momento es lo que más me gusta. Y este estado de ánimo me llevo a pensar en personas que no pensaba ayer por ejemplo. Pasaron por mi cabeza dos nombres, dos hombres, dos prospectos totalmente diferentes. Tienen un 'algo' que me hace querer tenerlos a mi lado mientras escribo esto, y poder mirarlos y sonreírles como s...