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Mostrando entradas de noviembre, 2014

Te desnudaba

Extraño el botón de tu camisa Fundir las yemas de mis dedos en lo suave de la tela que te envuelve, la misma que ante mi te deja vacío pero puedo descubrir tus más profundos secretos Y te miro y me pierdo en tus ojos tan claros como un cielo de primavera. El sol formó una flor con las nubes y rapidamente pensé en tus ojos Los rayos me atraparon tan rápido como tus pupilas y en medio de una calle me volví a perder pensandote. Hasta que una nube tapó el sol y yo parpadeé y la luz se apagó como la de tu ser. Y recordé el botón de tu camisa, el plástico apuñalado por un hilo que me gustaba descoser para desnudarte el corazón. Me gustaría volver a sentir el botón de tu camisa.

Mi eterna realidad

la locura de mis pensamientos tu ausencia la distancia mi mente recuerdos ayer y no mañana hoy sin vos tu cuerpo fugitivo mi anhelo la extraña sensacion de querer sentirte el incómodo hecho de necesitarte y no tenerte la verdad sobre nosotros el fin

Tesoro

Me encontré en tus ojos y volví a encerrarme en vos. No quería salir. Me sentía protegida. Me buscaba en tus pupilas, recorrí todo lo que las rodea, y hallé en vos algo que me salvó. Fuiste vos, tu alma, tu mirada, tu todo. Fue, simplemente fue. Llegaste a cada línea, cada espacio, cada rincón de mi ser; y te dejé entrar. La carne de tus labios, la profundidad de las miradas, tu mano y la mía, juntas; vos y yo, juntos. Tu cuerpo, tu voz, tu risa, la forma en que tu cara se deforma cuando sonreís y yo me hundo en cada hueco de tus mejillas esperando no tener que salir nunca. La lluvia que nos moja, el frío que nos congela, el viento que nos lleva, las manos que no se sueltan, el amor que no cesa. Si está bien, si está mal, si importa, si no importa, si estás, si no estás... ... si no estás. Ahí es cuando todo está vacío, cuando el mundo es menos, cuando el color no existe, las melodías son ruidos, el caminar es pesado, las rutas infinitas, la felicidad está perdida y la triste...