Ninguna persona es quién para decidir cómo se tiene que sentir el otro. Si estoy llorando, dejame. Estoy descargando, no me interrumpas porque sino voy a explotar cuando sea demasiado tarde. Todo el tiempo nos sorprendemos de cómo reaccionan las personas ante alguna acción nuestra. Cuando nos sorprendemos para mal, es porque no todos somos iguales y hay que entender que lo que haríamos nosotros por alguien, puede ser o es muy probable que ese otro alguien no sienta igual que nosotros . O porque no hicimos lo necesario para que den la vida por nosotros o porque en la vida no todo sale como queremos. Se trata de aceptar, de superar, de aprender. Aunque cueste miles de pañuelos , cientas de charlas y millones de canciones depresivas . ¡No todo sale como queremos! Y no hay nada que podamos hacer contra eso. No hay que buscar a otro para echarle la culpa , hay que reconocer y aceptar nuestros errores. Avanzar. Pero a los momentos malos hay que dejarlos que pasen, no podemos ha...