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Mostrando entradas de diciembre, 2011

Dream a little dream

Esta noche se siente más que nunca la mentira repetida del " estoy muy bien ". Nos gusta pasar buenos momentos, pero siempre sabemos que en el fondo es para olvidar algo o a alguien. Hay muchos planes para dejar para mañana ese olvido que hace tanto nos viene carcomiendo la conciencia y las ganas de ser libres de la mente. Está todo bien hasta que no alcanzan ni los amigos, ni el alcohol, ni los amores de verano, ni las hojas del cuaderno para cubrir ese vacío que nos invade cada segundo, cada renglón. Ya no hay romanticismo. Todo se resume a una fiesta grupal en la que los demás puedan llegar a pensar que en realidad nuestra vida sí es buena. Aunque todos nos cubrimos en nuestro propio sueño de felicidad esperanzada, que quizás algún día florezca; y eso va a suceder el día en que nos pongamos de pie y podamos decidir de una vez por todas qué camino tomar, o mejor dicho, QUE PODAMOS ELEGIR UN CAMINO.

¿Me querés acompañar?

Realmente no entiendo que caso tiene compartir una N a v i d a d , con el significado que eso tiene para los católicos en serio, si se junta una familia a compartir mal humor y desmenuzar al primero que se levante de la mesa. Jamás voy a entender qué gracias tiene hablarle a una persona con la que no estamos de acuerdo en absolutamente NADA!  ¿Por qué forzarnos a una reunión de fin de semana si durante todo un año no nos quisimos ver la cara? Cada uno tiene que poder ser capaz de hacer lo que se le presenten ganas, ¿por qué es tan dificil de entender y aplicar? Y peor aún: de aceptar en el otro... Hay que agotar al máximo los minutos que nos toca vivir en este mundo, en esta vida, en este plano, en este rol. Si elegimos pasar el resto de nuestras vidas con una persona y quedarnos a su lado para siempre o hasta que dure el amor y las ganas de compartir, hagamoslo !  pero respetando a ese ser que tambien decidio quedarse con nostros y aprovechar su vida fundiendola con la ...

Ser gorda, me da respuestas a veces

Como si comprarme este paquete de galletitas dulces con ochocientas calorías la porción, me hiciera sentir bien. Como si de esa manera pudiera solucionar alguno de los tantos quilombos que tengo en la cabeza. Por lo menos me saca el hambre...pero me hace imaginarme cosas. Si, un misero paquete de contenido graso. Porque me hace pensar que quizás, en lugar de estar escuchando música down en mi casa, podría estar en un café o en un barcito con alguna persona que quisiera compartir conmigo un montón de azúcar. Pero lo pienso, y me doy cuenta que en realidad si yo quisiera compañía, la tengo. Pero más que tener chances con un par de hombres revoltones, tengo miedo. Tengo miedo de enamorarme de nuevo y terminar mal. Mal sería dejando de comer esta suerte de felicidad empaquetada para que alguien me recuerde todos los días que soy linda, y de esa manera, por qué razones me enamora. Me da miedo -pero del miedo adrenalinico que anula todos los sentidos y la posibilidad de coordinar...

Cuando un compañero hace falta

En los momentos más difíciles que me tocan vivir, son en los que me doy cuenta de quienes son las personas que en realidad si quisieron decirme desde el fondo de su corazón " contá conmigo ". Desafortunadamente uno siempre entra en la cuenta de que la sinceridad no abunda , y que los versos son muchos más que las verdades. Un amigo siempre es necesario para poder sentirnos orgullosos de nosotros mismos, por el simple hecho de ser un tipo de persona que otra buscó y encontró. Podemos hacer que alguien sonría, se sienta felíz, se seque las lágrimas de las mejillas, nos haga divertirnos y pasar momentos espléndidos. Nos sentimos parte de una relación que creemos jamás terminará. Que durará mientras ambos sepan recordar al otro. Pero es complicado pensar en paz cuando uno necesita de un compañero fiel. Una persona a la que cuando pase algo, por más minímo que sea pueda levantar el teléfono y decir:   "Mi amor, te necesito, todo está mal". Y no hay nadie ah...