Esta noche se siente más que nunca la mentira repetida del "estoy muy bien".
Nos gusta pasar buenos momentos, pero siempre sabemos que en el fondo es para olvidar algo o a alguien.
Hay muchos planes para dejar para mañana ese olvido que hace tanto nos viene carcomiendo la conciencia y las ganas de ser libres de la mente.
Está todo bien hasta que no alcanzan ni los amigos, ni el alcohol, ni los amores de verano, ni las hojas del cuaderno para cubrir ese vacío que nos invade cada segundo, cada renglón.
Ya no hay romanticismo. Todo se resume a una fiesta grupal en la que los demás puedan llegar a pensar que en realidad nuestra vida sí es buena.
Aunque todos nos cubrimos en nuestro propio sueño de felicidad esperanzada, que quizás algún día florezca; y eso va a suceder el día en que nos pongamos de pie y podamos decidir de una vez por todas qué camino tomar, o mejor dicho, QUE PODAMOS ELEGIR UN CAMINO.
Nos gusta pasar buenos momentos, pero siempre sabemos que en el fondo es para olvidar algo o a alguien.
Hay muchos planes para dejar para mañana ese olvido que hace tanto nos viene carcomiendo la conciencia y las ganas de ser libres de la mente.Está todo bien hasta que no alcanzan ni los amigos, ni el alcohol, ni los amores de verano, ni las hojas del cuaderno para cubrir ese vacío que nos invade cada segundo, cada renglón.
Ya no hay romanticismo. Todo se resume a una fiesta grupal en la que los demás puedan llegar a pensar que en realidad nuestra vida sí es buena.
Aunque todos nos cubrimos en nuestro propio sueño de felicidad esperanzada, que quizás algún día florezca; y eso va a suceder el día en que nos pongamos de pie y podamos decidir de una vez por todas qué camino tomar, o mejor dicho, QUE PODAMOS ELEGIR UN CAMINO.

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