Ese rostro. Los rasgos. La sonrisa medio pelo. La sonrisa que sé que algo esconde, que algo calla, que algo quiere decir. Decime qué es. Quiero saberlo. Lo ansío. Traté de buscar el parecido de tu rostro en todas las imágenes faciales que guardo en mi memoria, y aún no la descubro. Te miro, me mirás. Te miro. Te veo y observo dulzura, timidez, melancolía. Estabas ahí, pero no estabas. Estabas pensando en él. Tu mente estaba en otro lado. Yo te vi. Conformismo. Autenticidad. Automático. Silencioso. Y de repente, una sonrisa. Un recuerdo que te hace reir, y luego suspirar. Seguí tus pasos, tus movimientos, tus gestos. Me estacioné en tus ojos, en tu mirada, en tu ¿bondad? Me gustó verte ahí. Jamás había sentido tantas ganas de detenerme ante alguien sólo para guardarlo en mi memoria para siempre. Sólo yo te vi.