Tuve el placer de asistir a una muestra homenaje al dibujante Caloi, fallecido en mayo de este año.
No sabía con qué me iba a encontrar cuando estuviera en el lugar, pero sí quería sorprenderme de algo.
O de todo.
Uno siempre tiene que hacer sacrificios, y esta vez cambié un par de compromisos para llegar a tiempo a la muestra.
Llegué y las paredes infinitamente blancas estaban selladas con marcos que contenían las obras más lindas y reconocidas de los dibujantes que ese día rendían homenaje a Carlos Loiseau.
Tabaré, Sendra, Parés, Max Aguirre, Liniers y Tute- uno de sus hijos- conformaban la lista de artistas expuestos.
Me dispuse a recorrer todo el piso y uno más. De punta a punta. Agrupados de a 4 se separaban por humorista y podía disfrutar de cada combinación de cuadros.
La gente iba llegando a la Casa Municipal de la Cultura en Adrogué, entre ellos el intendente de la zona.
Miradas detenidas sobre esos garabatos que tanto saben comunicar, hacer reir, y hacer pensar.
Pasos lentos recorrían los pasillos de la casa de la cultura. Todas personas que sabían apreciar que ante sus ojos había cultura.
La dicha llegó a mi cuando pude entrevistar y conocer a Max, a Tute y a Sendra.
Cualquier persona los definiría como 'tipos macanudos', y lo son.
Tute trae el recuerdo a su padre en lo parecido de su rostro. Con él estaba su hija, emocionada con el homenaje, y lagrimeando mientras escuchaba a su padre y colegas de él memorizar a su abuelo.
Fueron tres horas de observación de arte, cultura en cada muro, entrevistas a los dibujantes, descubrimientos sobre ellos, anécdotas sobre Caloi, y comparaciones de historietas.
Fueron las tres horas más lindas que viví un martes cualquiera.
Qué lindo hacer lo que a uno le gusta, ¿no?
No sabía con qué me iba a encontrar cuando estuviera en el lugar, pero sí quería sorprenderme de algo.
O de todo.
Uno siempre tiene que hacer sacrificios, y esta vez cambié un par de compromisos para llegar a tiempo a la muestra.
Llegué y las paredes infinitamente blancas estaban selladas con marcos que contenían las obras más lindas y reconocidas de los dibujantes que ese día rendían homenaje a Carlos Loiseau.
Tabaré, Sendra, Parés, Max Aguirre, Liniers y Tute- uno de sus hijos- conformaban la lista de artistas expuestos.
Me dispuse a recorrer todo el piso y uno más. De punta a punta. Agrupados de a 4 se separaban por humorista y podía disfrutar de cada combinación de cuadros.
La gente iba llegando a la Casa Municipal de la Cultura en Adrogué, entre ellos el intendente de la zona.
Miradas detenidas sobre esos garabatos que tanto saben comunicar, hacer reir, y hacer pensar.
Pasos lentos recorrían los pasillos de la casa de la cultura. Todas personas que sabían apreciar que ante sus ojos había cultura.
La dicha llegó a mi cuando pude entrevistar y conocer a Max, a Tute y a Sendra.
Cualquier persona los definiría como 'tipos macanudos', y lo son.
Tute trae el recuerdo a su padre en lo parecido de su rostro. Con él estaba su hija, emocionada con el homenaje, y lagrimeando mientras escuchaba a su padre y colegas de él memorizar a su abuelo.
Fueron tres horas de observación de arte, cultura en cada muro, entrevistas a los dibujantes, descubrimientos sobre ellos, anécdotas sobre Caloi, y comparaciones de historietas.
Fueron las tres horas más lindas que viví un martes cualquiera.
Qué lindo hacer lo que a uno le gusta, ¿no?
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