Podrán decirme que cambie, y no lo voy a hacer. Querrán que sea como todos y no lo seré. Me dirán que soy "chapada a la antigua" y lo único que voy a hacer, es -como dice el refrán- "A palabras necias, oídos sordos". Y es que sigo teniendo esperanzas en que aparezca en mi vida un hombre . De esos que en las películas hollywoodenses o en los años 1800, amaban con todo su ser. Que aparezca un día de la nada, se fije en mi, me quiera conocer, me quiera dar amor por el resto de nuestras vidas, y que le pida mi mano a mi padre -¿por qué dejó de hacerse eso?-, ambos coinciden en todos sus gustos, y pasan tiempos perfectos. ¿Acaso los prejuicios sobre la ridiculización le ganaron a la sinceridad?. Aparentemente si. Pero me gustaría que en un día como hoy, eso ocurra en mi vida, y pueda escaparme con mi hombre. Conocer el mundo juntos, refregar mi relación perfecta en cada rostro de las solteronas que tenga en mi camino, tropezarnos juntos, cometer errores...