La oscuridad es uno de los elementos más poderosos que conocí este último tiempo. Tan solo un acontecimiento gris puede hacernos sentir que todo se derrumba y que no hay vuelta atrás. Me pasa algo malo y me replanteo toda mi vida en un segundo. Me pongo a pensar si eso que me pasa me lo autocondicioné. Si es así, pienso en cómo no me di cuenta antes de que esto se estaba yendo a la mierda y yo hacía como si nada. Ahora en lo único que puedo pensar es que si hoy tuve un mal día, todo recae en sentirme sola. Pienso, pienso mucho. Pienso en todo. Pienso en qué puedo hacer para resolver todos los mambos que hoy me acechan. Y lo único que siento que quiero es que todo termine de tomar un rumbo diferente al usual. Quiero alguien que me ayude y me cuide. Quiero que alguien me empuje hacia donde tenga que ir. Un camino en el que no haya días oscuros ni tormentas destructoras. No quiero inundarme más.