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Mostrando entradas de noviembre, 2012

Quiero, ¿pero puedo?

La tarde de hoy fue hermosa. Trajo a mi la melancolía que suele hacerme sentir sola. Pero esta vez paso por mi mente, mi cuerpo y mi alma dejandome la sensación de que hay algo que en este momento de mi vida me estoy perdiendo. Siento que hay algo que no estoy haciendo, y que si quisiera tendría la posibilidad. Muy dentro mio sé que necesito moverme de donde estoy, viajar, conocer. Conocerme. Lo se porque los árboles me lo dicen. El viento me quiere llevar. Y yo quiero estar con ellos toda la eternidad. O lo que me quede de esta vida. Quiero vivir más. Quiero saber cómo es el mundo en el que habito. Quiero poder sonreir más y angustiarme menos. Quiero poder relajarme, vivir, dejar ser. Ya tuve muchas tristezas, muchos obstáculos y mucha oscuridad como para no ansiar mi felicidad.

Menos pensar, más dejar ser

Hoy, en diálogo con una mujer sabia: - Vos no te tenés que desesperar. El tiempo sabe actuar. Ya va a aparecer alguien a quien sepas querer y que sepa quererte. No tenés que ser ansiosa. Tenés tus armas de defensa 'discursivas' a tu favor. Y ya que lo hacés seguido, tenés que saber pensar las cosas, admitirlas y dejarlas ir cuando es necesario. - Sí, yo hablo con la gente. Hablo con los hombres. Los entiendo cuando me confiesan algo. No se si ellos me entienden a mi. Parte de mi miedo a estar sola, es por no poder manejar los prejuicios cuando sí tengo la oportunidad de conocer a alguien. [Y aunque mientras escribo esto lloro, yo sé que en algún lugar, de algún plano, en algún tiempo, hay alguien para mi.] Alguien que algún día me va a amar. Alguien a quien voy a amar tal cual es. - Vos no lo tenés en cuenta, pero sí hubo hombres que se interesaron en vos, aunque en su momento no te supieron seguir la corriente por otra de tus características, que es que pensás much...

La memoria mata la cabeza y el corazón

Siempre un recuerdo me lleva a vos. Y me molesta mucho. No quiero acordarme de todo el mal que me hiciste y todo lo que igual yo ' te amaba '. Sabía todo de vos y vos todo de mí, ¿cómo es que todo pudo ser tan horrible y tener un final tan de mierda ? Quería tenerte, hablarte, que me dieras una oportunidad de demostrarte que y era lo que vos necesitabas. Un esfuerzo estúpido y desesperado de que me quieras. Construí un muro entre cada persona que teníamos en común y yo. Me desvinculé de todos los conocidos en el mundo. ¿Para qué? Me quedaba sola, porque encima ya no te tenía a vos. Pero no me importaba. Sólo vos eras de mi interés. Te conocía y amaba así. Con toda la mierda que tenías adentro y con tu parte buena, que sólo me mostrabas cuando no había nadie con nosotros. Ahora no te amo, pero te recuerdo. (No se qué es peor). Empecé a hablar con todos nuestros amigos en común. Y ya no me molesta cruzarte. Si te veo, me intriga saber qué pasó con esa persona que...

Dar un paso en la vida

Cada paso que doy, yo lo decido, yo lo mido, yo lo impulso. Nadie lo va a hacer por mi. Yo le pongo las ganas que le tengo que poner a las cosas. Y según mi propio incentivo, obtengo o no buenos resultados. Todo sale según tiene que salir.  Se nos presentan varios caminos para hacer las cosas. Pero arrancarlo, bloquearlo o terminarlo, es una decisión que tomamos nosotros. Espero estar tomando bien las decisiones que me tocan atravesar en esta etapa de mi vida. Por ahora no me arrepiento, porque se que incluso de lo malo se aprende. Eso lo se desde que nací. Me manejo según mis impulsos, mis instintos. No pienso en las consecuencias. No me importa el qué dirán. Si a mi me hace felíz y me mantiene en equilibrio, está bien. Y si no, busco la forma de cambiar, de mejorar. Lo hago por mí misma. Lo que importa, es estar bien. Vivir la vida, día a día.

Interior → INSEGURIDAD ← Exterior

¿Cuándo es suficiente? ¿Qué cantidad de bondad o amor es la exacta, la justa, la necesaria ? La mayoría de los días, cada acción que hago está dominada por un 50% de un impulso y otro 50% de inseguridad. Cada vez que le quiero hablar a un hombre/chico/flaco/tipo , mido cada palabra. Tardo minutos eternos en escribir- pensar- borrar- reescribir- enviar. Así con cada frase que siento decirle. Pienso en él. Le quiero enviar un mensaje. Lo escribo tal cual lo pienso y siento. Pero enseguida me parece demasiado...¿demasiado qué?. ¿Demasiado para quién ?. No tengo esas respuestas, y los interrogantes persisten. Exactamente ahí es cuando le resto cariño a las palabras que utilizo y les agrego seriedad. Todo para disfrazar o esconder lo que realmente siento y lo que quiero decir. El tema es que no se de quién me escondo... ¿será de mi misma? Aprender a ser yo en un 100% , eso necesito.

La suma de todos mis miedos

Me da miedo tener miedo. Me da miedo que mis miedos me hagan perderme cosas en la vida. Me da miedo que mis miedos me hagan tomar malas decisiones. También que me hagan tomar decisiones apresuradas. Me da miedo quedar como estúpida por no ser capaz de hacer algo que otro sí pueda. Me da miedo que me de miedo cruzarme a alguien con quien debería sentirme normal, pero no puedo porque mi cabeza no me lo permite. Me da mucho miedo estar sola. Solísima. Me da miedo estar con alguien. No puedo extender mis relaciones amorosas porque mis miedos me hacen ser prejuiciosa y tildar a la gente de algo que -quizás- no es. Me da miedo no ser capaz de resolver mis miedos.

Fue misterio

¿Podrán sus ojos ser algo más que un recuerdo de los míos? ¿Podrá mi mente olvidar la mirada? Esa sonrisa no la tiene casi nadie. Quiero volver a verla. Los hoyuelos me mataban por dentro; deseaba ser yo quien los formara en su rostro. Eran los ojos más lindos, en serio. Esas miradas no se ven en todos lados. La fuerza de poder estar cara a cara con sus ojos fue inexplicable. Había un secreto. Se sentía algo. Y era lindo. No se si alguna vez lo voy a poder experimentar de nuevo, pero me encantaría. Quiero repetir la secuencia de ese día en que mi sonrisa estúpida no se movía mientras miraba la suya. El tiempo se paró mientras nos mirabamos. Y volvió a pausarse cada vez que lo recordé los posteriores días. Me daba cuenta y volvía a pensar en otra cosa. O eso trataba. Más de una persona me debe haber visto sonriendo como niña por la calle. Quizás pensaron que estaba loca, -quizás lo esté- porque nadie sonríe porque sí, y menos andando solo. Pero me gusta recordar sus ojos....

Día gris

La oscuridad es uno de los elementos más poderosos que conocí este último tiempo. Tan solo un acontecimiento gris puede hacernos sentir que todo se derrumba y que no hay vuelta atrás. Me pasa algo malo y me replanteo toda mi vida en un segundo. Me pongo a pensar si eso que me pasa me lo autocondicioné. Si es así, pienso en cómo no me di cuenta antes de que esto se estaba yendo a la mierda y yo hacía como si nada. Ahora en lo único que puedo pensar es que si hoy tuve un mal día, todo recae en sentirme sola. Pienso, pienso mucho. Pienso en todo. Pienso en qué puedo hacer para resolver todos los mambos que hoy me acechan. Y lo único que siento que quiero es que todo termine de tomar un rumbo diferente al usual. Quiero alguien que me ayude y me cuide. Quiero que alguien me empuje hacia donde tenga que ir. Un camino en el que no haya días oscuros ni tormentas destructoras. No quiero inundarme más.

Inevitable

Existe el típico pensamiento y dicho de "el que revisa lo que no debe, se entera de lo que no quiere". Sufro cada vez que se que entrar a alguna red social, precisamente a facebook, voy a encontrar lo que no quiero. Pero hacerlo, revisar el facebook de alguien, me parece normal. No es de stalker, es que sólo le presto atención a esos detalles que están ahí, a nuestra disposición y que evidentemente nadie mira. Quien no lo hace en la vida real, no lo hace en la virtual; y eso a mi no me pasa. Si entro a ver el facebook de algún chico, sé que es cuestión de segundos que averigüe sus gustos, su forma de vestir y el nombre y facebook de cada uno de sus familiares. No es mi culpa; y tampoco pienso que sea algo grave, aunque muchos me lo critiquen. Pero, haciendo esto, termino conociendo a la otra persona virtualmente más de lo que pienso que podría llegar a conocerla en la vida real. Esto me lleva a sacar conclusiones apresuradas, a hacerme la cabeza, a buscarle el defecto...

Reir por no llorar

Por favor! No! No. No me preguntes cómo estoy. No finjas querer saber qué me pasa. Sé que no te importa qué hago o dejo de hacer. Simple. No pienses que soy estúpida. ¡Es lo peor que podés hacer! Prefiero una relación nula a una falsa. Vos, allá. Yo, acá. Vos, en la tuya. Yo, en la mía. Gracias por hacerme saber que antes que nada ni nadie, primero estoy yo. No me importa. Te juro que no. Aunque quiera llorar, dejame sola, todas las veces que quieras y de las formas que se te ocurran. En este caso, mejor sola que mal acompañada.

Pausa

Me encuentro en un estado de resignación total. Y extrañamente esto me tiene tranquila. Mi resignación es más un "dejar ser" que estoy tratando de adoptar. Se aplica a cualquier ámbito de mi vida, aunque a simple vista pueda sonar dirigido a las relaciones humanas y por qué no ser más puntillosa, a las relaciones amorosas. Este estado está completamente vinculado al cansancio interno que tiene mi mente; y -si puedo ser cursi- mi corazón. Siempre busqué lo perfecto y aunque yo no me considere como tal, pretendo que los demás lo sean. Aún hoy lo hago, en el fondo, pero decidí no involucrarme con nadie porque después juzgaba esa posible perfección. Decidí no involucrar a nadie en lo que soy, o en lo que estoy tratando de ser. Por lo menos hasta estar segura de que lo que soy, es lo que quiero ser y que así es como quiero que me conozcan.

Casi igual

Estoy en un mismo lugar, en el mismo tiempo y en la misma vida que los demás. Y sin embargo soy totalmente diferente. La sensación inigualable y deprimente de sentirme sola, únicamente yo la siento. Nadie más podría entender lo que es estar vacío. Vacío de amor. Desmotivación. Constante nudo en la garganta que me impide emitir una palabra y lo único que hace es mojarme las mejillas y correr mi maquillaje. Y la verdad es que es cansador tener que dibujarme una sonrisa rojiza y darle contorno a mis ojos para desviar la atención de lo vidrioso de mis pupilas.

Se quemó

Un papel. Amarillento. Parecía viejo, pero no lo era. Una hoja dividida en líneas grises que sumaban veinticuatro y se llenaban de letras sufridas. Las rayas se acentuaban con la desprolijidad que quería expresar un manuscrito culpable. Palabras. Una atrás de la otra. Eran legibles, pero solo transmitían resentimiento, masoquismo, arrepentimiento. Cuando estas palabras se leían, el tiempo se detenía. Cuando ya no quedaba ninguna por leer, el tiempo ya era tarde para reaccionar ante ellas. Esas palabras formaban parte del pasado. Para un tipo de persona, eran esperanza. Para el otro tipo, tristeza. No se  entendían. Las líneas rectas, seguían siendo grises, pero ahora ya comenzaban a arrugarse.  Zigzageaban. La hoja estaba arrugada en su totalidad. Se mojaba con pequeñas gotas de agua. Caían lentamente en una cantidad exorbitante. Alcohol etílico.  La hoja era fuego.  El tiempo y las llamas se llevaban la bronca del escrito. ...

Sos débil

El ser humano es la entidad más débil que se conoce. Hay mil formas de demostrarlo, pero vamos a mi preferida: los sentimientos . No hay cosa con la que mostremos más nuestro lado débil que con los sentimientos. Lo que sentimos, lo mostramos. Si no lo mostramos, nos desequilibramos enseguida porque hay algo que funciona mal internamente y eso en algún lado se ve. Siempre nos quedamos esperando algo de alguien . Creemos que las personas pueden cambiar. Incluso intentamos cambiarlas nosotros. Todos alguna vez esperamos que pase un algo que dependía de un alguien que sabíamos que era una persona estúpida, que no razonaba o que no le importábamos. Pero todos estos defectos son pequeñas partículas que no son nada a comparación del átomo hermoso que armamos de esa persona para defenderla. Y en un punto es defensa propia, porque los de afuera no se pueden dar cuenta de que estamos quedando como estúpidos nosotros también. ¿Qué parte le contamos a los demás? ¿Cuánt...

La soledad no se la deseo a nadie.

Ni a mi peor enemigo/a le desearía pasar lo que pasé hace unos meses, y que hoy con un susto sentí cerca de mi vida otra vez. La soledad es horrible. Cualquiera que lee esa oración debe pensar que hablo de sentirme sola, sin un amorcito, sin pareja, sin familia, sin sexo, sin un hombre. Pero por esta vez se trata de otro tipo de soledad, que creo que es más dramática que la que afecta al corazón. Sentirse solo e incomprendido, eso es horrible. Estar rodeado de personas que están o no en tu misma situación y aún así son todos de mundo diferentes. Hay temas que uno quisiera hablar, tratar, expresar, llorar, gritar, pero no tiene con quién; porque siempre está el prejuicio de 'no me va a entender'. "Si no te pasó no sabés de qué hablo". Y si, es así. No hablamos porque creemos que nadie nos puede ayudar. Tener que tomar decisiones o cumplir con un rol diferente al que teníamos es un cambio diferente. Nos recuerda que tenemos una misión que cumplir y que...

Error 404 FOUND

De repente, de un día para el otro, de una conversación a otra, te das cuenta de que todo lo que había, por más bueno o malo, se esfumó. Otra vez estás ahí, en el medio de la nada, esperando algo. No sabes qué es, pero lo esperas. Te ponés ansioso y necesitás una pista de eso que no llega. ¿Habrá algo que venga a cambiar eso que tanto nos molesta de nosotros? ¿Habrá alguien que nos permita mejorar? ¿No es mejor ser nosotros mismos quienes podamos ser mejores personas, sin necesitar la ayuda de nadie en el camino? Es difícil pedir ayuda, sobretodo cuando negás que tenés un problema o al menos te acompaña como tal. Se agotan todos los recursos que podían defenderte ante un señalador y maldito "¿estás bien?", y entonces empezás a necesitar nuevas excusas, que no tenés. Las únicas salidas ante estas circunstancias tan berretas de la vida son: enfrentarse ante ese error que por miedo no corregimos, o crear nuevos problemas para tener nuevas excusas y más tiempo de somb...