Es todo lo que quiero, porque no tengo idea de cómo es en su cotidianeidad. Sigo esperando su mensaje, que ya se que va a ser sólo para pedirme algo, para usarme. Pero por lo menos se que es una forma de mantenernos en contacto. Quizás algún día cambien los ejes de la tierra y se de cuenta que yo soy lo que quiere. Pero capaz ese día yo me doy cuenta que el no es lo que quiero. Pasamos horas juntos, en una misma habitación, bajo un mismo techo; estamos uno al lado del otro en este aula. Es la única habitación que voy a compartir con vos. Ya estoy resignada a que este sea mi destino. Tu indiferencia ya me superó. El estado de resinación que puede llegar a tener una persona, sobrepasa a todas las posibilidades que creíamos tener sobre otra persona. Agota todos los planes; aplasta todos los sueños; hace que cada cosa que escribiste sobre él y cada charla que memorizaste sea insignificante; idiotiza cada neurona; e inutiliza cada miembro del cuerpo. Al principio creía que quizás er...