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FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO: Domingo


Hace 39 años que las mejores editoriales, escritores, imaginadores, lectores, se reúnen en la ciudad de Palermo, en La Rural, por una misma pasión: la Feria Internacional del Libro.

La 39ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es la más concurrida en el mundo de habla hispana. Dura tres semanas y la visitan más de un millón de lectores y más de diez mil profesionales del libro.
Se inauguró el 25 de abril con la participación de autoridades nacionales, de la Ciudad y de la Fundación El Libro. Recibió visitantes varios. Madres, padres, alumnos, profesores, abuelos, niños.

Asistir a la Feria del Libro un domingo, es un poco impráctico, pero es el día más práctico para aquellos que por diferentes motivos –por ejemplo laborales- no tienen tiempo de asistir durante la semana. El domingo, la mayoría del público está formado por adultos que se ocuparán de recorrer cada stand, en las 8hs que dura la jornada, y además asistir a un encuentro literario o musical, de los tantos que se ofrecen cada día.

El lema de la Feria este año es el de “Libros como puentes”. Un puente une ciudades, países, personas. Para los que crearon este grandioso lema, un puente puede ser un simple tablón echado sobre unas rocas o una construcción que pone en juego la ingeniería más sofisticada. Duran siglos o se deshacen con la primera lluvia, pero siempre sirven para transportar a las personas de un lado al otro. A lo largo de la historia, los libros han demostrado que también son puentes fabulosos: entre abuelos y nietos, entre personas con distintas formaciones, entre ciudadanos de países distantes, entre lectores de la Edad Media y lectores del presente.

Hoy, la Feria afianza los puentes que siempre tendió hacia las culturas de otros países, recibiendo como primer Invitado de Honor a una ciudad marcada por estas construcciones: Amsterdam. Por todos estos motivos, la Fundación El Libro elige como guía una imagen simbólica fuerte, que invita al público a salvar cualquier obstáculo y entrar, de lleno, al mundo de libros.

Las personas deben cruzar un puente que está figurado por una alfombra roja.
Casi a los empujones, en la multitud eligen hacia qué lado orientar su búsqueda de entretenimiento.
Direccionan esa búsqueda hacia algún pabellón que guía sus intereses y sus lecturas.
Hay un pabellón amarillo, uno azul, uno ocre, uno rojo y uno verde. Cada uno cuenta con stands que ofrecen desde libros para niños y enciclopedias, hasta literatura latinoamericana. También hay para fanáticos nerds del cómic, y para los dibujantes –o que aspiren a serlo-.

Una de las más atractivas actividades de la Feria del Libro, son las charlas.
En el caso del domingo, un trío de españoles, los “Tres en raya”, decidieron formar un encuentro de música y poesía en la sala Roberto Arlt del pabellón amarillo.
Tienen un promedio de 50 años de edad y se dedican a contar la vida, cómo la ven y cómo les gustaría verla, a través de versos. Sus composiciones artísticas son la novedad en esta tarde.
Se comunican desde lo profundo, y otras, desde lo banal. El acento atrae a decenas y decenas de visitantes, que se suman a la sala como fieles espectadores de un show que mezcla rancheras y poemas ácidos.
Los tres, apuestan por el humor, la risa y la ironía. Uno de ellos, Ángel Petisme, canta y toca la guitarra. Se define como poeta, enamorado, amante y músico. Su voz es indiscutiblemente varonil, y eso provoca que las mujeres cincuentonas

se acerquen a la primera fila, para poder disfrutarlo de una manera más íntima. Ángel rota sus rancheras con los poemas tranquilos de Jesús Jiménez Domínguez y la ironía de Manuel Vilas. Los tres proceden de Aragón. Saben enamorar con cada entonación. Saben atrapar la mente. Saben mostrarse. Saben ser.
Entre otras charlas, esa fue la más interesante que un grupo de 200 personas encontró. Porque asistir a la Feria del Libro en el fin de la semana, implicó liberarse de las ataduras, de los problemas, de las responsabilidades, por un rato al menos; para poder volcarse a un mundo de sabiduría, literatura, música, y una muchedumbre que asistió por un mismo motivo: encontrarse en las palabras, y formar un puente del saber entre todos.

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