Un día de buen humor puede brindar muchas cosas lindas, buenas, gentileza.
Pero en igual cantidad puede generar vómitos de ternura.
Hay que tenerles cuidado y respeto tanto al buen humor como al mal humor porque en ambos podemos tomar decisiones o expresarnos de una manera que cuando nos encontremos en el humor inverso al que llevamos al momento de accionar, nos vamos a sentir descolocados o desencontrados con determinado tipo de sentimiento.
Hoy tuve un día de buen humor originado en el simple hecho de comprarme zapatos, y por otro lado de haber tenido la posibilidad de comenzar una nueva etapa llena de oportunidades para hacer o avanzar en algo que por el momento es lo que más me gusta.
Y este estado de ánimo me llevo a pensar en personas que no pensaba ayer por ejemplo.
Pasaron por mi cabeza dos nombres, dos hombres, dos prospectos totalmente diferentes.
Tienen un 'algo' que me hace querer tenerlos a mi lado mientras escribo esto, y poder mirarlos y sonreírles como si fueran el amor que tanto quiero.
Como si me correspondiera con alguno de ellos. Y en verdad no se si es amor, cariño, o aprecio lo que siento para con ellos.
Pero ninguno lo sabe. Ni ellos. Ni yo. Ni nadie.
Jamás se los dije ni demostré, porque flameo la bandera del 'tiempo al tiempo'.
Aunque no se cuánto viento quede.
Probablemente, sólo hasta el próximo día de buen humor; y quizás ahí me decida a abocarme a uno de ellos.
Pero en igual cantidad puede generar vómitos de ternura.
Hay que tenerles cuidado y respeto tanto al buen humor como al mal humor porque en ambos podemos tomar decisiones o expresarnos de una manera que cuando nos encontremos en el humor inverso al que llevamos al momento de accionar, nos vamos a sentir descolocados o desencontrados con determinado tipo de sentimiento.
Hoy tuve un día de buen humor originado en el simple hecho de comprarme zapatos, y por otro lado de haber tenido la posibilidad de comenzar una nueva etapa llena de oportunidades para hacer o avanzar en algo que por el momento es lo que más me gusta.
Y este estado de ánimo me llevo a pensar en personas que no pensaba ayer por ejemplo.
Pasaron por mi cabeza dos nombres, dos hombres, dos prospectos totalmente diferentes.
Tienen un 'algo' que me hace querer tenerlos a mi lado mientras escribo esto, y poder mirarlos y sonreírles como si fueran el amor que tanto quiero.
Como si me correspondiera con alguno de ellos. Y en verdad no se si es amor, cariño, o aprecio lo que siento para con ellos.
Pero ninguno lo sabe. Ni ellos. Ni yo. Ni nadie.
Jamás se los dije ni demostré, porque flameo la bandera del 'tiempo al tiempo'.
Aunque no se cuánto viento quede.
Probablemente, sólo hasta el próximo día de buen humor; y quizás ahí me decida a abocarme a uno de ellos.
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