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Fue luna llena

 Jamás olvidaré aquella tarde nublada de mayo.
 Era un día como cualquier otro. Había trabajado toda la mañana y me encontraba sola en mi hogar. Decidí tomar un descanso, para lo que apagué el televisor y me dirigí a mi habitación. Subí las escaleras, y mientras caminaba por el pasillo del segundo piso, escuché un ruido del cuarto de huéspedes. Me sorprendí, porque era similar al ladrido de un perro. Y yo no tengo ningún tipo de mascota.
 Con el objetivo de resolver el misterio, agarré un bate de béisbol que estaba en el paragüero y caminé lentamente hacia la habitación. En ese momento lamentaba vivir sola y me sentías muy desprotegida.
 A medida que avanzaba, aumentaba la incógnita y la presión de no saber con qué iba a encontrarme. Se me vinieron a la mente escenas de películas de hombres lobos y mujeres asesinadas. Un gruñido respiraba detrás mío. Mis manos comenzaron a sudar y el resto de mi cuerpo temblaba. Algo sostuvo mi cabello queriendo agarrarme el cuello.
Fue en ese instante cuando quise huir. Pero ya era tarde.
 Un animal me agarró de los pies y me arrastró hasta el cuarto de huéspedes. No podía ver qué era. Comencé a gritar desesperada. Lloraba e intentaba darme vuelta para verle el rostro a lo que estaba atacándome.
 La criatura me inmovilizó y daba vueltas por las paredes de la habitación. Me sostuve de la cama para que me soltara.
 La bestia me rasguñaba y me decía que me quedara quieta. Cuando me soltó, corrí hacia la puerta; y ésta de un golpe se cerró.
 Yo gritaba cada vez más y más fuerte.
 Cuando supe que no podría salir, decidí enfrentarme a esa enorme cosa desconocida. Junté coraje y me acurruqué a su cuerpo sintiendo que la alimaña no esperaba mi reacción. Me percaté de los latidos acelerados de su corazón. Empecé a golpearlo con toda mi fuerza y él no se resistía. Parecía afligido o arrepentido, como si su plan no hubiera funcionado. Cuando estuve frente a su cabeza, lo mire a los ojos con furia y miedo. Fue en ese instante cuando la fiera desapareció y mi cuerpo se desvaneció.
 Tres días después desperté en un hospital 'especial'. Aquí me dicen que me van a cuidar.
Mi familia no tiene permiso de visitarme.
 Dicen que las fracturas de mis costillas y piernas sanarán, y también mi mente. Escucho enfermeras murmurar por los pasillos "se lastimó ella misma, parece que tiene para largo acá".
Nadie entiende. Yo no me hice daño a mi misma, jamás lo haría!.
 Aquella noche yo luche contra un hombre lobo, ¡nada fue producto de mi imaginación!
 He sido coherente toda mi vida, ¿por qué no confiarían en mi ahora, cuando más los necesito?
 Si no estuvieron conmigo, no saben qué se siente. Ojalá les suceda lo mismo a ellos.
 Quiero escaparme de aquí. No me gusta que me claven agujas ni que me den comida de anciana. ¿Con qué derecho osan encerrarme?. Soy y siempre fui una buena ciudadana.
En mi trabajo me deben estar esperando.
Muchos oficiales de policías vinieron a hablar conmigo, pero sólo se reían de mi relato.
 Estoy realmente asustada. Y antes de la próxima luna llena debo poder desaparecer de este mundo, antes que el demonio vuelva por mi.

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