Siento muchisimas ganas de tenerte frente a mi, y simplemente abrazarte. Contemplar tus ojos en un cara a cara. Que tus brazos se entrelacen con los mios, y poder sentir el calor de tu cuerpo. Necesito hacerlo para darme cuenta si esos brazos siguen significando como la ultima vez que lo hicieron.Tengo que saber de una vez por todas si sos la persona que puede contenerme. ¿Seguirás siendo el mismo? Millones de veces me he hecho esa pregunta en los últimos meses. Al principio creía que no, y me ponía excusas como que "si me hizo tanto daño, no es la misma persona amable que conocí". Pero luego de pensar y pensar, concluí en que las personas nunca cambian su esencia. Así como un asesino que sale de la prisión y vuelve a asesinar; vos debes ser gentil -a pesar de lo inmaduro- todavía.
Por ahora me conformo con idear planes y planes, sobre qué tipo rol podría tomar en este momento de mi vida. Las opciones son: actuar como la enamorada cobarde y esperar a que te des cuenta de que muero por un segundo con vos; o ser la enamorada frontal, y en parte desesperada, e ir a la puerta de tu casa a decirte absolutamente todo lo que me pasa por la mente; o la última, más saludable y sobre todo realista, sería aceptar que no paso por tu mente ni un segundo, y superarte de una vez.
Pero tengo que aclarar mis dudas sí o sí, porque de otro modo, me voy a convertir en la típica loca que habla sola también por la calle -por ahora lo hago sólo en mi casa-, que vive en una casa antigua heredada, con quince gatos, un nido de carancho como peinado, usando pantuflas hasta en eventos sociales, y maldiciendo a cada cosa existente.
Obvio que esa no es mi meta de vida, así que no te sorprendas si un día llegás a tu casa y te estoy esperando en el sillón del living. Aunque por supuesto y para tu tranquilidad, me habrá abierto la puerta algún familiar tuyo, ya que aún no me decidí por el papel de la psicótica acosadora.
Comentarios
Publicar un comentario