Mientras siga sin cerrar historias del pasado, jamás voy a empezar una nueva. No aprendo más.
Siempre pienso que termino siendo la tonta, la que se ilusiona, la que se permite soñar.
Porque creo en la gente todo el tiempo. Siempre pienso que está bien confiar en los demás, darles una primera o segunda o millonésima oportunidad.
Hago a un lado los problemas personales y empiezo a conocer a esas personas.
Me encuentro obviando errores o faltas de respeto, y valorando el amor y la buena onda.
Me involucro muchos con las personas. Con cada una que pasa por mi vida, idealizo un vinculo que si se quiebra, se me desequilibra todo mi mundo.
Me pasa con los hombres, con las amistades, y hasta con un vecino.
Suelo enamorarme del más lindo gesto, aunque hoy mismo no sepa bien si lo que siento es amor.
Aprecio mucho las simplicidades, para que cuando algo grande pase, me sienta encantada.
Tan solo con una buena charla y un par de gustos en común, ya está, estás adentro. Y si quedás afuera, es por tu culpa. Porque no me gusta deshacerme fácil de la gente. Los exprimo lo más que puedo, siempre tratando de mirar el lado bueno.
Aunque sea de lo más pesimista que puede existir, lo soy conmigo misma. Lo soy diciendo ahora que "SIEMPRE ME PASA LO MISMO". Frase habitualmente repetida en mi vida. Hace que me sienta poco, que me sienta débil, que me sienta inútil.
Y un poco lo soy, porque no puedo resolver las cosas más básicas como un enamoramiento a los 15 años, que aún hoy, mucho tiempo después, me sigue carcomiendo la cabeza.
No puedo no comparar a cada hombre que conozco, con ese primer amor.
Me permito decir que enamorada no estuve nunca, o casi. Porque por lo que me dijeron, enamorarse es corresponderse, que haya retribución. Y jamás tuve eso en mi vida. Siempre soy yo la enamorada, pero porque busco querer cada minimo detalle del otro, haciendolos mis propios descubrimientos y hazañas.
Y hoy veo a ese amor del pasado o a aquel muchacho que siempre me gustó y jamás se lo pude decir, con sus propios amores, sonriendo en fotografías o caminando de la mano. Y no se si eso dure o no, pero yo pensé que conmigo podría haber durado. Hasta el fin de los días. O hasta que se acabe el amor.
Siempre pienso que termino siendo la tonta, la que se ilusiona, la que se permite soñar.
Porque creo en la gente todo el tiempo. Siempre pienso que está bien confiar en los demás, darles una primera o segunda o millonésima oportunidad.
Hago a un lado los problemas personales y empiezo a conocer a esas personas.
Me encuentro obviando errores o faltas de respeto, y valorando el amor y la buena onda.
Me involucro muchos con las personas. Con cada una que pasa por mi vida, idealizo un vinculo que si se quiebra, se me desequilibra todo mi mundo.
Me pasa con los hombres, con las amistades, y hasta con un vecino.
Suelo enamorarme del más lindo gesto, aunque hoy mismo no sepa bien si lo que siento es amor.
Aprecio mucho las simplicidades, para que cuando algo grande pase, me sienta encantada.
Tan solo con una buena charla y un par de gustos en común, ya está, estás adentro. Y si quedás afuera, es por tu culpa. Porque no me gusta deshacerme fácil de la gente. Los exprimo lo más que puedo, siempre tratando de mirar el lado bueno.
Aunque sea de lo más pesimista que puede existir, lo soy conmigo misma. Lo soy diciendo ahora que "SIEMPRE ME PASA LO MISMO". Frase habitualmente repetida en mi vida. Hace que me sienta poco, que me sienta débil, que me sienta inútil.
Y un poco lo soy, porque no puedo resolver las cosas más básicas como un enamoramiento a los 15 años, que aún hoy, mucho tiempo después, me sigue carcomiendo la cabeza.
No puedo no comparar a cada hombre que conozco, con ese primer amor.
Me permito decir que enamorada no estuve nunca, o casi. Porque por lo que me dijeron, enamorarse es corresponderse, que haya retribución. Y jamás tuve eso en mi vida. Siempre soy yo la enamorada, pero porque busco querer cada minimo detalle del otro, haciendolos mis propios descubrimientos y hazañas.
Y hoy veo a ese amor del pasado o a aquel muchacho que siempre me gustó y jamás se lo pude decir, con sus propios amores, sonriendo en fotografías o caminando de la mano. Y no se si eso dure o no, pero yo pensé que conmigo podría haber durado. Hasta el fin de los días. O hasta que se acabe el amor.
Comentarios
Publicar un comentario