Me siento ausente, no importa el lugar donde esté ni con quién.
No pertenezco. Dejé de sentirme parte de todo.
Ya no existe un lugar en el que me sienta cómoda.
Todos estos últimos años giraron alrededor de mis desenamoramientos y luego en la melancolía de sentirme tan sola, tan sola... de no saber qué hacer con nada de lo que tengo en este mundo, en esta vida.
Traté durante días eternos de encontrarle un por qué a mi soledad que tanto me deprime.
Y ahora, de repente, escuchando canciones tristes, viviendo situaciones cotidianas, aburriéndome de cosas que antes eran de mi agrado, descubro mi problema...
Todos estamos un poco solos siempre; y en la vida, si uno no se centra en sus propias cosas, se las pierde; porque al final domina el interés individual. Ya nadie respeta a nadie.
Y pensando esto, me di cuenta que mi grave problema es que hace mucho, nada ni nadie me llena.
Me siento vacía.
Todo dejó de divertirme. Ya no puedo echarle la culpa a otras personas de haberme cambiado o de haberme echo miedosa. Ya se que nadie tiene la culpa de temerle a la vida, más que yo.
Y entonces, sentada en un sillón, sola en mi casa, descubro que la falta de motivación para llevar a cabo proyectos, para jugarmela, para dejarme amar y para amar y compartir mi vida con alguien, se debe al simple hecho de que nada me llene, nada me completa, nadie me complementa.
Y se vuelve peor cuando me doy cuenta que todo depende de mi.
Y que si yo no lo cambio, voy a estar en este modo que no soporto.
Apagada.
Casi sin vida.
No pertenezco. Dejé de sentirme parte de todo.
Ya no existe un lugar en el que me sienta cómoda.
Todos estos últimos años giraron alrededor de mis desenamoramientos y luego en la melancolía de sentirme tan sola, tan sola... de no saber qué hacer con nada de lo que tengo en este mundo, en esta vida.
Traté durante días eternos de encontrarle un por qué a mi soledad que tanto me deprime.
Y ahora, de repente, escuchando canciones tristes, viviendo situaciones cotidianas, aburriéndome de cosas que antes eran de mi agrado, descubro mi problema...
Todos estamos un poco solos siempre; y en la vida, si uno no se centra en sus propias cosas, se las pierde; porque al final domina el interés individual. Ya nadie respeta a nadie.
Y pensando esto, me di cuenta que mi grave problema es que hace mucho, nada ni nadie me llena.
Me siento vacía.
Todo dejó de divertirme. Ya no puedo echarle la culpa a otras personas de haberme cambiado o de haberme echo miedosa. Ya se que nadie tiene la culpa de temerle a la vida, más que yo.
Y entonces, sentada en un sillón, sola en mi casa, descubro que la falta de motivación para llevar a cabo proyectos, para jugarmela, para dejarme amar y para amar y compartir mi vida con alguien, se debe al simple hecho de que nada me llene, nada me completa, nadie me complementa.
Y se vuelve peor cuando me doy cuenta que todo depende de mi.
Y que si yo no lo cambio, voy a estar en este modo que no soporto.
Apagada.
Casi sin vida.
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