Sabes todo de mi, o casi. Y yo se todo de vos, o casi.
Ambas sabemos cuando la otra está mal, y es momento de
consolarla, de darle un abrazo, un consejo, o simplemente una mirada en
silencio. Porque pasamos malos momentos juntas, y nos enseñaron bastante,
aunque quede mucho por aprender.
También tuvimos y tenemos momentos hermosos, que no
nos olvidaremos jamás porque están grabados en nuestra memoria. Los de mi niñez
no me los olvido más, aunque los recuerde con un poco de nostalgia porque sé
que eran un gran esfuerzo tuyo por hacer que todo estuviera bien.
Si me preguntás hoy, si quiero tener un hijo, te digo
que sí. Porque te veo a vos, lo que te dio la vida, tus tres hijos, en
situaciones acordes o no, y supiste siempre ser una gran madre. Nos protegiste
y proteges siempre de todos los que desde afuera nos quisieron herir. Nos
supiste y sabes aconsejar muy sabiamente, por eso hoy, cuando me decís lo más mínimo
como ‘ponete una campera’, te hago caso, porque seguramente tengas razón y haga
frío. Porque sabes mucho de experiencias de vida, y sabes transmitirmelas a mi.
Siempre estuviste aportando una sonrisa. Y cuando no
podías sonreír, estuvimos nosotros, tus hijos, para abrazarte y decirte a vos
que todo iba a estar bien.
Nos correspondemos. Somos los hijos que deberías tener
y vos la madre que cualquiera desearía.
Admiro tu capacidad de superar obstáculos y de eso
aprendo también a superar los míos.
Agradezco poder tenerte bien cerca y saber que siempre
puedo recurrir a vos.
Nos pienso hace unos años y me parece inimaginable que
te hayas ocupado cómo lo hiciste de mi y mi hermana. Pero si, lo hiciste; y es
otra prueba de tu fortaleza y sobretodo del amor inmenso que le tenés a tu vida
y a nosotras.
Nunca me va a alcanzar el tiempo para agradecerte todo
lo que hiciste y hacés aún hoy por mi.
Y dejo de lado los roces, los momentos agrios que tenemos este último tiempo; que se dan,
porque nosotras crecemos y para vos es difícil y lo entiendo. Pero sí, nos
vamos despegando de vos, vamos tomando nuestras propias decisiones, cometiendo
errores, enojandonos, y también sintiendonos orgullosas si algo nos sale bien. Pero
lo importante es que vos siempre estás, esperando para sugerirnos llevarnos un
abrigo.
Jamás vas a dejar de ser lo que sos ni yo lo que soy;
porque ambas somos así gracias a la otra. Cada una le aporta una enseñanza, una
virtud o un defecto a la otra.
Jamás te voy a dejar de amar, aunque la distancia o el
tiempo nos separen.
Adoro que sepas cuándo necesito qué cosa, como esos
ratos de silencio que ambas sabemos darnos, porque sabemos que a la otra le
gusta pensar en paz y tranquilidad.
Todo lo que soy te lo debo a vos.
Me enseñaste más que nadie en este mundo. Lo bueno. Lo
malo. Lo triste. La paz.
Amo tenerte a mi lado.
Me siento orgullosa de nuestra relación, aunque haya
que limar asperezas.
Todo se puede, y eso también me lo enseñaste vos.
Te amo!
Felíz día Má!
MAP

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