13 de oct, 2012
En el salón de baile del Club de Jubilados “El Guillonense” ubicado
sobre la calle Fader casi esquina Boulevard Buenos Aires, Luis Guillón, se
dictan clases de tango cada jueves desde hace nueve años en el horario de ocho
de la noche hasta las nueve, en el cual la gente se prepara para milonguear
hasta las doce.
En este espacio familiar y acogedor, quince parejas de variadas edades
apasionadas por el tango y su significación nacional, comienzan a arrimarse a
la pista al son del dos por cuatro, con el fin de comenzar a moverse
coordinando sus pasos con la conexión hacia su compañero o compañera. Las
letras de la milonga suelen ser picarescas y una de las cosas más importantes
del ritmo es la pasión.
La mujer milonguera suele asistir sola a la milonga y acomodarse en una
mesa con otras milongueras o amigas, porque de modo contrario nadie la sacaría
a bailar si estuviera acompañada por un hombre.
En Argentina hay un código muy estricto: nadie saca a bailar a nadie sin
saber si lo hace bien. Es costumbre que para sacar a bailar en la milonga de lejos
se miren y con un leve cabeceo se ponen de acuerdo, se paran, la dama camina
hacia la pista y el caballero se dirige hacia ella.
“Fusionarse dos personas, que sean una al momento de bailar; el abrazo;
eso es lo más lindo que tiene el tango, como personal y algo íntimo con la otra
persona”, explicó Mauricio Andrada, quien participó este año y por quinta vez
del Mundial de Tango.
Habitualmente se baila toda una tanda con la misma persona, y entre tema
y tema hay una pausa que se usa para charlar con su compañero.
Mauricio asiste cada jueves al Club con el fin de disfrutar una noche en
un espacio cómodo, donde explica que lo más importante que se transmite es “seducir
a la persona” con la que se está bailando, querés enamorarla por tres minutos,
eso es lo que tiene el tango”.
Buenos Aires es la capital del tango y éste tiene sus raíces en las
costumbres de los habitantes de la ciudad. El tango está presente en cada
esquina, representado por escenarios urbanos, formas de vestir y caminar.
La elegancia en las parejas, es distinguible además en la unión de sus
rostros y en la forma tierna de sostener sus manos para bailar el tango. Algunos
de los tangos preferidos de la gente que asiste al Club son “Poema”, de
Francisco Canaro; los vals; y las orquestas como las de D' arienzo, Lizardi,
entre otros.
“Generalmente a la gente le gusta mucho ‘La cumparsita’ interpretada por
D’ arienzo, y a mi personalmente me gusta un tango que se llama ‘Chiqué’ que
está grabado por la orquesta de Osvaldo Pugliese y también de él ‘La Cachila’,
osea, tangos para bailar hay muchos, depende del estilo que uno tenga” añadió
Domingo Mafucci, autodidacta del tango.
Domingo Mafucci es uno de los mayores referentes de la historia del tango
en Esteban Echeverría, y explicó que no deben olvidarse los tangueros que en la
zona “hubo campeones mundiales; una de ellas Cristina Sosa y ahora
recientemente en el último campeonato mundial de Tango Escenario estuvo
Cristian Sosa; pero más allá de esos campeones hay muchísimas parejas de
tangueros que bailan, tanto en algunos lugares, muy pocos de Esteban
Echeverría, pero que sino concurren a Lanús y a veces a Lomas de Zamora”.
“Hay mucha gente que está aprendiendo a bailar” añadió Mafucci y
mencionó que “el último sábado de cada mes, en el cuarto piso del municipio de
Esteban Echeverría se realiza un evento que se llama Tanguera” que se
desarrolla en el Salón Auditorium ubicado en Santamarina 455, donde los amantes
de la música ciudadana pueden sacarle viruta al piso.
Melisa Pardo

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