<El texto a continuación, es recomendable leerlo con algo como esto: http://www.youtube.com/watch?v=AZNwIxHiA1M >
Acá estoy, otra vez, poniendo todas mis fuerzas en mis dedos. Apretando la yema de ellos.
Acá estoy, otra vez, poniendo todas mis fuerzas en mis dedos. Apretando la yema de ellos.
Rompiendo las teclas del teclado de la computadora.
Escribiendo con bronca. Con indignación. Con dolor.
No entiendo el sentido de que haga las cosas tan difíciles.
¿Por qué tiene que ser tan complicado algo tan lindo?
No le veo mucho sentido, pero le hablo.
Le digo que le tengo que decir todo lo que no le estuve diciendo.
Todo lo que hace que ahora esté apretando con fuerza cada letra del inocente teclado, que la sufre cada vez que él aparece a desordenarme la cabeza.
Tengo las cosas claras, menos lo que él hace.
...
...
No entiendo por qué estás en mi vida.
Pero estás. Y por culpa mía.
Y sé que es mi culpa, pero no me arrepiento.
Porque no me molesta.
...
...
Te doy lugar en mi vida.
Porque los dos sabemos que es una forma de no comprometerse con el otro y de saber que el otro va a estar ahí, siempre.
Hasta que alguno decida poner la verdad por sobre el juego, y hacerle saber al otro, que las cosas no funcionan así.
Las cosas se hacen, cuando se tienen ganas de hacerlas. No hay que posponerlas.
Pero de todas maneras, sigo así, corriendo atrás tuyo, y vos corriendo atrás mio, sin llegar a ningún lado.

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