Cuesta aceptar
que nos pasa algo con alguien. Yo siempre lo niego, Pongo excusas para no
tener que contar la verdad sobre lo que siento.
No tenía nada
planeado. Sólo tenía miedo. No te conocía. Me dabas miedo, intriga, pero por
alguna loca razón confiaba en vos. Y me arriesgué.
Fue extraño cómo
ambos sabíamos lo que pensaba el otro, lo que queríamos respecto a cada uno, qué
expectativas queríamos, de qué manera nos podíamos relajar, qué podíamos hacer,
a dónde podíamos ir.
Me dejé llevar.
Dejé que te dejaras llevar. Me sentí bien.
Me sentí querida.
Tus abrazos me
contuvieron. Me sentí cómoda. No quería alejarme de tu cuerpo. Tu olor estaba
en mi ropa, en mi pelo, en mis manos, en mi cara.
La lluvia.
Caminamos. Fuimos libres. Nos mojamos. No importaba
nada.
Por momentos
éramos dos idiotas, haciendo idioteces, y no le dábamos importancia.
No sé qué pasó.
Sólo sé que lo sentimos.
Sentimos.
“Es lindo sentir,
mostrarse vulnerable, y ser aceptado. Así me siento con vos”, me dijiste. Sonreí,
como lo había hecho toda la noche, y
como lo sigo haciendo ahora que recuerdo los detalles de una noche
extraña, que no voy a olvidar por mucho tiempo.

Comentarios
Publicar un comentario