Terminamos de la misma forma en que pensamos un día que algo había empezado.
Fue un día de lluvia. Nos miramos. Según decías vos, "pasó de todo entre nosotros". Por lo menos dijiste eso y lo creí.
Después te idealicé.
A veces pienso que todo hubiera sido mucho más fácil si hubieses querido amarme. En realidad, hubiera sido más fácil para mí.
Como la mayoría de los amoríos que acontecen en mi vida, el nuestro duró poco. Al parecer, no querías quererme.
Las cosas entre nosotros no pudieron ser normales. Tu indecisión e inmadurez hicieron de nuestra historia algo así como una estrella fugaz.
Te pienso y te veo en el tiempo. Sos algo lejano.
No estás.
Recuerdo que la última vez que nos vimos, me pediste que te escribiera algo. Y yo pensé: "Qué iluso, ya te dediqué varias horas de pensarte, que terminaron en un papel..."
Y acá estoy, por vigésima vez en el año (que recién comienza) escribiendo en tu nombre, anhelando lo que no fue ni será, pensando en qué pasaría si de pronto hoy te veo, vuelco estas palabras en un papel y coloco el mismo en el bolsillo de tu abrigo.
Si lo leyeras, ¿me querrías entonces? ¿pensarías en mi?.
Fue un día de lluvia. Nos miramos. Según decías vos, "pasó de todo entre nosotros". Por lo menos dijiste eso y lo creí.
Después te idealicé.
A veces pienso que todo hubiera sido mucho más fácil si hubieses querido amarme. En realidad, hubiera sido más fácil para mí.
Como la mayoría de los amoríos que acontecen en mi vida, el nuestro duró poco. Al parecer, no querías quererme.
Las cosas entre nosotros no pudieron ser normales. Tu indecisión e inmadurez hicieron de nuestra historia algo así como una estrella fugaz.
Te pienso y te veo en el tiempo. Sos algo lejano.
No estás.
Recuerdo que la última vez que nos vimos, me pediste que te escribiera algo. Y yo pensé: "Qué iluso, ya te dediqué varias horas de pensarte, que terminaron en un papel..."
Y acá estoy, por vigésima vez en el año (que recién comienza) escribiendo en tu nombre, anhelando lo que no fue ni será, pensando en qué pasaría si de pronto hoy te veo, vuelco estas palabras en un papel y coloco el mismo en el bolsillo de tu abrigo.
Si lo leyeras, ¿me querrías entonces? ¿pensarías en mi?.
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