A diario observo a las personas, cualquiera que pase ante mi, y me pregunto si tendrá alguien a quien amar.
Si se corresponderá con alguien.
Si encontró a ese alguien.
Los miro. Son indescifrables.
Quiero saber si tienen eso que tanto añoro y a la vez siento tan lejos.
Volvió a mi la sensación de vacío existencial. Esta vez no es sólo por el hecho de no tener una pareja, es una sensación general.
Hago cosas de las cuales pocas me llenan o me hacen sentir importante. Tengo ganas de hacer otras que me hagan sentirme especial, pero no tengo el impulso. Y sin un impulso uno no hace nada.
Por momentos me siento miserable, hasta que me acuerdo que no sufro desdicha alguna que me quite las ganas de estar bien.
Quiero llorar, pero no puedo. Parece que todo el mal que se llevó (espero) el año 2012 lo lloré en cuotas que aún no pagué y por eso no tengo lágrimas por ahora. O algo así.
Quiero reír pero me acuerdo de todo lo que siento que me falta.
¿Cómo puede ser que algo tan abstracto, tan accesible, tan universal, me falte?
Algo tan básico como el amor, es lo que me falta. Es lo que me hace sentir desdichada, vacía y triste estos días de mi vida.
Me la paso escribiendo sobre algo que jamás experimenté.
Y recién me doy cuenta.
Enamorarse es diferente de sentir amor.
Enamorarse es pasajero, sucesivo, normal, común, habitual, sencillo y bello.
Sentir amor es sentir algo grande, para toda la vida.
El amor es algo serio. Algo que todos quieren pero pocos tienen. Muchos simulan tenerlo.
Es abstracto... tan abstracto como algo que por serlo se lo disfruta sin saber cuándo se terminará, pero ahí está, haciéndote felíz en ese instante en el que sabés que lo tenés.
Supongo que el amor es todo eso. Porque la verdad es que jamás lo sentí.
Y ya no debería escribir más de él, sino de la falta que me hace.
Si se corresponderá con alguien.
Si encontró a ese alguien.
Los miro. Son indescifrables.
Quiero saber si tienen eso que tanto añoro y a la vez siento tan lejos.
Volvió a mi la sensación de vacío existencial. Esta vez no es sólo por el hecho de no tener una pareja, es una sensación general.
Hago cosas de las cuales pocas me llenan o me hacen sentir importante. Tengo ganas de hacer otras que me hagan sentirme especial, pero no tengo el impulso. Y sin un impulso uno no hace nada.
Por momentos me siento miserable, hasta que me acuerdo que no sufro desdicha alguna que me quite las ganas de estar bien.
Quiero llorar, pero no puedo. Parece que todo el mal que se llevó (espero) el año 2012 lo lloré en cuotas que aún no pagué y por eso no tengo lágrimas por ahora. O algo así.
Quiero reír pero me acuerdo de todo lo que siento que me falta.
¿Cómo puede ser que algo tan abstracto, tan accesible, tan universal, me falte?
Algo tan básico como el amor, es lo que me falta. Es lo que me hace sentir desdichada, vacía y triste estos días de mi vida.
Me la paso escribiendo sobre algo que jamás experimenté.
Y recién me doy cuenta.
Enamorarse es diferente de sentir amor.
Enamorarse es pasajero, sucesivo, normal, común, habitual, sencillo y bello.
Sentir amor es sentir algo grande, para toda la vida.
El amor es algo serio. Algo que todos quieren pero pocos tienen. Muchos simulan tenerlo.
Es abstracto... tan abstracto como algo que por serlo se lo disfruta sin saber cuándo se terminará, pero ahí está, haciéndote felíz en ese instante en el que sabés que lo tenés.
Supongo que el amor es todo eso. Porque la verdad es que jamás lo sentí.
Y ya no debería escribir más de él, sino de la falta que me hace.
Comentarios
Publicar un comentario