Estuve una semana sin poder escribir en el blog. Me mató. O casi.
Justo la última semana del año 2012.
Justo se me revolvieron decenas de sentimientos, recuerdos y sensaciones.
Una de las peores sensaciones que experimento es la inseguridad.
Tomo decisiones autoconvenciondome de que son lo que quiero, que hago lo que quiero hacer.
Pero hay veces en las que queda algo colgado de alguna decisión y me hace replantearme si hice lo que quería, más allá de lo que debía...
Fragmento de la obra teatral "Doña Rosita la soltera", escrita por Federico García Lorca:
ACTO TERCERO
ROSITA
Como que no hay cosa más viva que un recuerdo. Llegan a hacernos la vida imposible. [...]
Estuve pensando, gracias a los recuerdos que volvieron a mi mente en la mayoría de las horas de la mayoría de mis días esta última semana y no puedo dejar de admitir que extraño mucho cómo me sentía con una mejor amiga que ya no lo es porque yo lo quise así.
No se hasta que punto fue/es rencor, o hasta cuál es orgullo.
No logré sentirme más cómoda con alguien como con ella.
Las anécdotas, la música, los chistes, las fotografías; son residuos de todos los momentos que pasamos y parecen haber quedado sólo en el pasado. Un pasado que se ve oscuro por momentos y cercano por otros.
Y ahí es cuando coincido totalmente con Rosita, LOS RECUERDOS TE PUEDEN HACER LA VIDA IMPOSIBLE.
Estuve meses y meses sintiéndome mal, para ser grosera y honesta: sintiéndome como la mierda.
Hay cosas que nos pasan en la vida y no podemos entender cómo es que llegaron a ser lo que son. Eso. Una mierda.
Creía que jamás esa mierda podía tocar mi puerta.
No creí que un recuerdo lindo pudiera llegar a ser algo tan horrible.
Aparecen de la nada, cuando estás haciendo lo más insulso e insignificante que podés hacer (no se, lavar un plato, cambiarte de ropa)... ahí está. Te acordaste. Esa remera que te estás poniendo te la regaló esa persona de la que estuviste tratando de olvidarte todos estos meses.
Y no lo digo sólo por mi ex- mejor amiga; también por ex- enamoramientos adolescentes.
Cuando un recuerdo lindo se convierte en algo horrible, es porque de repente pensás que la persona con la que lo construiste es horrible.
Un recuerdo horrible te mata todo: ilusiones, esperanzas, confianza, ganas.
Te recuerda que todo eso que creíste estar haciendo bien y todo lo que creíste haber dejado atrás, no es así. No hiciste nada. Sólo lo tapaste. Lo llenaste de capas de tierra hasta un tope que sabías que iba a llenarse mucho y lo ibas a tener que vaciar.
Y ahí estás de nuevo, revolviendo entre la mierda, preguntándote por qué llegó a ser mierda y si alguna vez se convertirá en abono para que nazca alguna flor de entre tanto desastre.
Extrañar a alguien es horrible.
Si no está en el mundo, en tu plano, sabés que no podés hacer nada para evitar extrañarlo más que llorar o añorar estar con esa persona.
Si está, también es algo horrendo, porque seguramente no estén juntos por un error de alguno, por orgullo o por idiotas.
El tema es no saber cómo actuar ni cuándo.
El tema es saber manejar los recuerdos.
Justo la última semana del año 2012.
Justo se me revolvieron decenas de sentimientos, recuerdos y sensaciones.
Una de las peores sensaciones que experimento es la inseguridad.
Tomo decisiones autoconvenciondome de que son lo que quiero, que hago lo que quiero hacer.
Pero hay veces en las que queda algo colgado de alguna decisión y me hace replantearme si hice lo que quería, más allá de lo que debía...
Fragmento de la obra teatral "Doña Rosita la soltera", escrita por Federico García Lorca:
ACTO TERCERO
ROSITA
Como que no hay cosa más viva que un recuerdo. Llegan a hacernos la vida imposible. [...]
Estuve pensando, gracias a los recuerdos que volvieron a mi mente en la mayoría de las horas de la mayoría de mis días esta última semana y no puedo dejar de admitir que extraño mucho cómo me sentía con una mejor amiga que ya no lo es porque yo lo quise así.
No se hasta que punto fue/es rencor, o hasta cuál es orgullo.
No logré sentirme más cómoda con alguien como con ella.
Las anécdotas, la música, los chistes, las fotografías; son residuos de todos los momentos que pasamos y parecen haber quedado sólo en el pasado. Un pasado que se ve oscuro por momentos y cercano por otros.
Y ahí es cuando coincido totalmente con Rosita, LOS RECUERDOS TE PUEDEN HACER LA VIDA IMPOSIBLE.
Estuve meses y meses sintiéndome mal, para ser grosera y honesta: sintiéndome como la mierda.
Hay cosas que nos pasan en la vida y no podemos entender cómo es que llegaron a ser lo que son. Eso. Una mierda.
Creía que jamás esa mierda podía tocar mi puerta.
No creí que un recuerdo lindo pudiera llegar a ser algo tan horrible.
Aparecen de la nada, cuando estás haciendo lo más insulso e insignificante que podés hacer (no se, lavar un plato, cambiarte de ropa)... ahí está. Te acordaste. Esa remera que te estás poniendo te la regaló esa persona de la que estuviste tratando de olvidarte todos estos meses.
Y no lo digo sólo por mi ex- mejor amiga; también por ex- enamoramientos adolescentes.
Cuando un recuerdo lindo se convierte en algo horrible, es porque de repente pensás que la persona con la que lo construiste es horrible.
Un recuerdo horrible te mata todo: ilusiones, esperanzas, confianza, ganas.
Te recuerda que todo eso que creíste estar haciendo bien y todo lo que creíste haber dejado atrás, no es así. No hiciste nada. Sólo lo tapaste. Lo llenaste de capas de tierra hasta un tope que sabías que iba a llenarse mucho y lo ibas a tener que vaciar.
Y ahí estás de nuevo, revolviendo entre la mierda, preguntándote por qué llegó a ser mierda y si alguna vez se convertirá en abono para que nazca alguna flor de entre tanto desastre.
Extrañar a alguien es horrible.
Si no está en el mundo, en tu plano, sabés que no podés hacer nada para evitar extrañarlo más que llorar o añorar estar con esa persona.
Si está, también es algo horrendo, porque seguramente no estén juntos por un error de alguno, por orgullo o por idiotas.
El tema es no saber cómo actuar ni cuándo.
El tema es saber manejar los recuerdos.
Comentarios
Publicar un comentario